Hay que restaurar la flora de cerros orientales de Bogotá con especies nativas
A raíz de los incendios forestales que se presentaron en los cerros orientales en Bogotá, los profesores de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Rosario; Stijn Hantson, Adriana Sánchez, Juan Posada y Nathalia Celis, coinciden en que para preservar la biodiversidad y garantizar un manejo sostenible del ecosistema, hay que restaurar la flora de los cerros orientales con especies nativas.
La proliferación de incendios en los cerros de Bogotá se atribuye a condiciones climáticas extremas que aumentan la inflamabilidad del material vegetal, agravadas por la intervención humana, ya sea accidental o intencional. A lo largo de décadas, diversas iniciativas de restauración introdujeron especies forestales exóticas, como los pinos, eucaliptos y retamo espinoso, que, si bien se han propagado exitosamente, son altamente inflamables, exacerbando el riesgo de incendios.
Según Stijn Hantson, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales, la acumulación de hojarasca bajo los pinos durante la temporada de sequía aumenta el riesgo de incendios. Tanto el eucalipto como la resina del pino contienen compuestos altamente inflamables, lo que contribuye a la propagación de incendios, dificultando su control.
Adriana Sánchez, también profesora de la facultad, explica que, paradójicamente, los incendios facilitan la propagación de estas especies exóticas, ya que las semillas de pinos y otras especies quedan expuestas y se favorece su germinación. Por ende, es crucial priorizar estrategias de restauración enfocadas en especies nativas para reducir el riesgo de incendios y preservar la biodiversidad.
Para abordar esta problemática, se propone un plan de siembra de especies nativas tras los incendios, combinando aquellas de rápido crecimiento con otras de desarrollo más lento. Este enfoque busca reintroducir biodiversidad y reducir la dominación de especies inflamables como pinos y eucaliptos.
Juan Posada, junto con investigadores del Instituto Humboldt, ha monitoreado los bosques nativos en los cerros por más de 15 años, destacando la resiliencia de los bosques altoandinos y su capacidad para recuperar biodiversidad después de intervenciones humanas. Los datos indican que la vegetación nativa acumula más carbono que las especies exóticas, contribuyendo más a mitigar el cambio climático.
Por otro lado, los incendios también afectan la calidad del aire, aumentando la cantidad de material particulado en el ambiente, lo que puede provocar enfermedades respiratorias. Nathalia Celis recomienda medidas como el uso de tapabocas N95 y evitar actividades al aire libre durante emergencias ambientales.
Desde el 2022, un proyecto liderado por Santiago Saavedra de la Facultad de Economía, en colaboración con Michael Kremer y Mauricio Romero, ha instalado equipos de calidad del aire en 214 colegios públicos de Bogotá, beneficiando a más de 10.000 estudiantes. Esta iniciativa, financiada por la King Climate Action Initiative del Jameel Poverty Action Lab del MIT, no solo amplía la red de monitoreo de la capital, sino que también promueve la conciencia sobre la importancia de la calidad del aire.