Histórico: así fue el impacto de la nave de la NASA contra un asteroide

Hoy el mundo fue testigo de una hazaña que la humanidad nunca antes había logrado: estrellar deliberadamente una nave espacial contra un asteroide para tratar de desviar ligeramente su órbita, una prueba clave para demostrar la capacidad de evitar en un futuro que los objetos cósmicos destruyan la vida en la Tierra.

Ese es el objetivo de la misión Dart (Double Asteroid Redirection Test) de la Nasa, una sonda que la agencia espacial estadounidense lanzó desde California (Estados Unidos) en noviembre del año pasado y tardó diez meses en alcanzar su destino final al impactar a unos 6,15 kilómetros por segundo a la pequeña luna asteroide Dimorphos (160 metros de diámetro), que orbita a un compañero más grande conocido como Didymos (780 metros), en un sistema de asteroides binarios.

Para garantizar que esta misión –que parece salida de una película de ciencia ficción– fuera segura, Didymos y Dimorphos fueron elegidos porque ninguno de ellos representa una amenaza, ya que ambos giran alrededor del Sol, pasando a miles de millones de kilómetros de la Tierra. El laboratorio perfecto para llevar a cabo un experimento que la Nasa considera importante porque le permitirá contar con información suficiente antes de que exista una necesidad real.

Después del impacto, el equipo de investigación de Dart ahora comparará los resultados con simulaciones computarizadas altamente detalladas de impactos cinéticos en asteroides. Esto les permitirá a los científicos contar con datos suficientes para evaluar la efectividad de este enfoque de mitigación ante posibles asteroides que en un futuro amenacen con estrellarse contra la Tierra, determinar la mejor manera de aplicarlo a futuros escenarios de defensa planetaria, así como calificar la precisión de las simulaciones por computadora y qué tan bien reflejan el comportamiento de un asteroide real, considerando que estas rocas son cuerpos complicados con una variedad de propiedades físicas, estructuras internas, formas y características geológicas en su mayoría desconocidas.

Y es que el impacto de Dart contra Dimorphos, además de haber sido seguido por los espectadores en todo el mundo en la transmisión en directo que hizo la Nasa, también fue monitoreado por una serie de telescopios, tanto en la Tierra como en el espacio, que observaron con sus instrumentos el evento, entre ellos el James Webb, el observatorio espacial más potente de su tipo y que fue puesto en órbita a finales del año pasado.

Entre los observatorios ubicados en la superficie de la Tierra figuran los radiotelescopios de la Red de Espacio Profundo de la Nasa, que cuenta con uno en Robledo de Chavela (Madrid), otro en Camberra (Australia) y un tercero en Goldstone (EE. UU.).

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