Caribe, la gran despensa

Por Carlos Ordosgoitia Sanin
Alcalde de Montería

Nuestros campesinos, a lo largo de la historia, son quienes han tenido que padecer la crudeza del conflicto armado y sobrevivir llevando a cuestas el olvido de las administraciones y la falta de inversiones que mejoren su calidad de vida.

Pese a ese panorama, las comunidades rurales con resiliencia, con tenacidad, con el sudor de sus frentes y la fuerza de sus manos siguen surtiendo las centrales de abastos de las cabeceras municipales. Sin duda, son ese primer eslabón de la cadena alimentaria, necesaria para la subsistencia de todos.

En el Gobierno de la Gente sabemos de las adversidades que por décadas ha tenido que afrontar la zona corregimental, razón por la que hemos volcado nuestra mirada, esfuerzos, trabajo e inversiones hacia el campo; porque esas dificultades las miramos como oportunidades. De allí nuestra determinación de destinar el 40% del presupuesto para mejores vías, el impulso de proyectos productivos y para llevar obras de saneamiento básico.

Ver las caras de satisfacción y alegría de las comunidades de los corregimientos de San Anterito, San Isidro y siete veredas al abrir las llaves del agua no tiene precio. La entrega de este acueducto y el modelo de desarrollo e inversión que estamos implementando en Montería es el camino indicado.

Esperamos que ello no solo sea de beneficio para nuestro municipio, sino que pueda ser visto como un referente para los modelos y planes que construyan las presentes y futuras administraciones del Caribe, en pro del beneficio de los territorios rurales. Es nuestra obligación persistir, trabajar con esfuerzo y responsabilidad, dejar de lado los espejos retrovisores y sobre todo enaltecer la labor de nuestros campesinos con más y mayor inversión; además, con políticas públicas que ofrezcan soluciones y conlleven a una seguridad alimentaria.

Las cifras hablan por sí solas. La más reciente Encuesta Nacional Agropecuaria del Dane da cuenta de la importancia de los siete departamentos del Caribe para la producción agrícola y pecuaria, ítems trascendentales para el desarrollo económico colombiano.

El informe nos indica que la región Caribe cuenta con más de 171 mil UPA, que son aquellas unidades económicas de producción que comprenden todas las actividades agrícolas y pecuarias. En estas, hay un uso de suelo de poco más de 9 millones 750 mil hectáreas, de las que se estima que alrededor de 8 millones 300 mil son para uso pecuario y 786 mil, para actividades agrícolas.

A nivel nacional, según los datos de la Unidad de Planificación Rural Agropecuaria, en 2021 se sembraron 5,3 millones de hectáreas, de las que se obtuvo una producción de 73 millones de toneladas; 34 millones de toneladas de solo alimentos. El Censo Pecuario del ICA nos indica que el país en 2022 totaliza 29 millones de cabezas bovinas, estando unos 8 millones 700 mil en los siete departamentos del Caribe, de los que aproximadamente 3 millones se encuentran en Córdoba. Y en cuanto a producción agrícola, debemos sumar los miles de toneladas de maíz blanco, maíz amarillo, arroz, plátano, yuca, ñame, piña y mango; más los cultivos agroindustriales de algodón, aceite de palma y caña panelera.

Estamos en la obligación de saldar las deudas históricas con nuestros campesinos. Si todos en el Caribe entendemos las bondades de la tierra en la que estamos situados y luchamos para lograr la competitividad del campo, una mejor productividad y la tecnificación de los cultivos, nos convertiremos en una gran despensa para el mundo y obtendremos como resultado ser una de las regiones más ricas en la historia del país.

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