Presidente de Nicaragua inició persecución contra la iglesia católica

El gobierno de Nicaragua,  Daniel Ortega, ordenó el pasado lunes 1° de agosto el cierre de seis radioemisoras de la Iglesia católica en el norte del país, una de las cuales fue ocupada con violencia por policías antimotines, según denunciaron las autoridades religiosas.

La diócesis de Matagalpa denunció por la noche que agentes de la Policía ingresaron a la fuerza a la capilla Niño Jesús de Praga en el municipio de Sébaco (norte), con el fin de apropiarse de los equipos de una radio cerrada horas antes por el régimen de Ortega.

La capilla está ubicada contiguo a la casa donde se aloja el sacerdote de la parroquia Divina Misericordia de Sébaco, Uriel Vallejos, quien, de acuerdo con la información, “está refugiado en la Casa Cural”.

La diócesis de Matagalpa, que dirige el obispo Rolando Álvarez, uno de los más fuertes críticos de Ortega, pidió orar por la iglesia y “a los fieles de dicha parroquia a estar atentos a cualquier circunstancia y toda la diócesis en este momento está muy pendiente de esta situación”.

Ortega, a través del Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos (Telcor), ordenó el cierre de seis emisoras católicas -en medio de roces del Ejecutivo con la Iglesia católica-, informó temprano la Diócesis de Matagalpa, que las administra.

Las emisoras afectadas son Radio Hermanos, Radio Nuestra Señora de Lourdes, Radio Nuestra Señora de Fátima, Radio Alliens, Radio Monte Carmelo, y Radio San José, que operan en municipios del norte de Nicaragua.

Ortega, a través de Telcor, también ha sacado de la programación a tres canales católicos en los últimos tres meses.

Las relaciones entre los sandinistas y la Iglesia católica de Nicaragua han estado marcadas por roces y desconfianzas en los últimos 43 años.

Ortega ha tildado de “terroristas” a los obispos nicaragüenses que actuaron como mediadores de un diálogo nacional con el que se buscaba una salida pacífica a la crisis que vive el país desde abril de 2018. También los ha calificado de “golpistas”, acusado de ser cómplices de fuerzas internas y de grupos internacionales que, a su juicio, actúan en Nicaragua para derrocarlo.

Persecución, allanamientos, cárcel, cierre de medios de comunicación católicos y exilio de religiosos son algunas de las acciones oficiales represivas que enfrenta la Iglesia, en medio de la crisis que vive el país desde 2018, cuando se produjeron protestas masivas contra el régimen de Ortega.

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