Anthony Zambrano de mototaxista a medallista olímpico

Anthony José Zambrano de la Cruz empezó a forjar su medalla olímpica desde su primera incursión en el atletismo en Soledad (Atlántico) y Barranquilla, aunque cabe anotar que es oriundo de Maicao, La Guajira, donde nació hace 23 años.

Practicando el denominado deporte base tuvo que combinarlo con otras actividades para poder llevar el pan de cada día a su hogar, situación que muchos deportistas del país viven teniendo en cuenta que cuando inician sus prácticas en cualquier disciplina, esta no les representa dinero alguno para sostener a su familia.

Desde muy joven siempre quiso aportar ‘platica’ para su hogar por eso emprendió oficios y labores como de mototaxista, bicitaxista, ayudante de construcción y hasta de recolector de chatarra con tal de ganarse el rebusque y llevar de comer a su casa.

Fue en el colegio María Cano de Barranquilla, donde empezó su carrera atlética, luego de que el licenciado en Educación Física, Ezequiel Suárez, le notara las condiciones excelsas y potencial en el atletismo para así recomendarle que se acercara a la Liga de Atletismo del Atlántico, donde su primer entrenador fue Juan Cervantes.

Desde su primera intervención en las pruebas locales, no pararon los elogios que luego siguió cosechando en competencias nacionales hasta llegar al seleccionado colombiano de atletismo.

Esperanzado en que esta materia deportiva fuera el trampolín para dar el gran salto su vida, Anthony José siguió entrenando al tiempo que desataba su espíritu díscolo con tatuajes y cortes de cabello excéntricos que buscaban imponer su propio estilo, situación que a su progenitora (Miladys Zambrano) le costó asimilar al principio.

En lo deportivo, la hazaña de hoy en Tokio la empezó competitivamente cuando fue finalista en los 400 metros en el Torneo Mundial Juvenil de 2015 en Cali y en 2019 obtuvo la medalla dorada en la categoría de 400 metros en los Juegos Panamericanos de 2019 en Lima.

En los mismos juegos en suelo peruano, nuevamente consiguió el oro, esta vez en la categoría 4×400 metros relevos y en 2016, cuando tenía 18 años, participó por primera vez en los Juegos Olímpicos, en Río de Janeiro, en el equipo de relevos de 4×400.

Hoy llega al podio y exhibe con orgullo la bandera nacional con la que también se arropa un país sufrido, que a costilla de este tipo de triunfos nos hace olvidar los malos ratos.