Europa ya vive la segunda ola de la pandemia

El aumento de casos y muertes ha obligado a los países a tomar medidas impensables y restrictivas.

Con registros de casos reportados que son tres veces mayores a los del primer pico de la pandemia en marzo, Europa se encuentra sumergida en su segunda ola del nuevo coronavirus, la misma que los expertos pronosticaron hace algunos meses. Los datos son preocupantes. En la última semana aumentaron 44 por ciento los casos, con una tendencia que rápidamente tiende a ubicar a este continente nuevamente como foco de la pandemia.

Prueba de ello es que Europa bate diariamente sus propios récords de positivos, con cifras por encima de 150.000 diarios. Esos números, según analizan las autoridades sanitarias, se ubican muy cerca de los que mostró en agosto América, la que por ahora es la región más afectada por la pandemia.

Y eso demuestra también que los dos continentes son la cara de la misma moneda, pero a destiempo: si en agosto América estaba cerrada con llave y los europeos disfrutaban de las vacaciones, ahora que los primeros empiezan a vivir la ‘nueva normalidad’ es Europa la que sufre otra vez la vuelta de las restricciones.

La situación es tal que la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó ayer sábado que muchas ciudades europeas están sufriendo importantes aumentos en el número de pacientes atendidos en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de sus hospitales, con lo que podrían llegar a su límite en las próximas semanas, contradiciendo así a quienes le bajaban el perfil de gravedad a la vaticinada segunda ola.

Hace poco el director para Europa de la OMS, Hans Kluge, había aclarado que si bien el número de casos hoy es más alto “respecto al pico de la curva de abril”, el “número de muertes representa un quinto” de las contabilizadas en el momento más duro de la pandemia.

Sin embargo, frente a este potencial desborde de casos graves, la misma OMS advirtió esta semana que de mantenerse las tendencias y las proyecciones, Europa podría llegar a un nivel de mortalidad “cuatro o cinco veces superior al de abril” si las restricciones que se han aplicado se levantan de manera progresiva y prematura.

Por lo pronto, Europa ya cuenta más de 7 millones de positivos y cerca de 250.000 muertes.

Al referenciar los casos por 100.000 habitantes, la República Checa ocupa el primer lugar en esta parte del mundo con 660,8 casos, disparados en las últimas dos semanas. En esa tasa le siguen Bélgica (505,4), Holanda (435,2), Francia (321,6), Reino Unido (300,2) y España (295), según el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades, con datos al 16 de octubre.

Francia, por ejemplo, contabilizó solo el viernes 30.000 nuevos casos de coronavirus y 88 muertes. “Es aterrador. Siento que vuelvo a marzo”, afirmó Hocine Saal, jefe del servicio de emergencia del hospital de Montreuil, a las afueras de París.

Las respuestas ante el avance de la pandemia no se han hecho esperar. Desde este sábado, por ejemplo, un toque de queda rige en París y otras ciudades francesas, una de las medidas que continúan multiplicándose en el continente para detener la expansión del virus.

En Francia, las actividades se paralizaron en algunas urbes desde el sábado entre las 9:00 p. m. y las 6:00 a. m. Alrededor de 20 millones de personas en París y otras ocho ciudades, como Marsella, se verán afectadas bajo pena de multas, y solo habrá excepciones con autorización.

Bélgica ordenó el cierre de cafés y restaurantes a partir del lunes durante cuatro semanas. Por su parte, Londres fue más allá en las restricciones a las personas: prohibió a sus nueve millones de habitantes reunirse con familiares y amigos en espacios cerrados desde este sábado.

En Alemania, un país considerado ejemplar en su gestión de la primera ola, la situación también es crítica. Allí se anunciaron cambios. La canciller, Angela Merkel, pidió nuevas restricciones tras haber registrado la cifra récord de 6.638 casos este viernes.

En las regiones donde se confirmen más de 35 nuevos casos por cada 100.000 habitantes en siete días se limitará el aforo a actos privados y se impondrá el uso de tapabocas cuando no se puedan mantener las distancias o la gente tenga que compartir espacio durante cierto tiempo. Además, si se superan los 50 nuevos casos por cada 100.000 habitantes, se impondrán reglas más estrictas, como el cierre de restaurantes a las 11 p. m.

Por otro lado, en España, la región de Cataluña decidió clausurar todos sus bares y restaurantes durante 15 días, para intentar evitar un “confinamiento total”. Esas medidas llegan tras las fuertes restricciones de movimiento en Madrid que impuso el gobierno central.

En Italia, que fue el primer país de Europa afectado por la pandemia y que hasta ahora había logrado mantener controlado el rebrote, superó este viernes el umbral de los 10.000 casos. Las regiones más afectadas por el repunte son Lombardía (norte), Campania (región de Nápoles, sur) y Piamonte (noroeste).

Las nuevas medidas restrictivas incluyen la prohibición de fiestas privadas, horarios más rígidos para bares y restaurantes y limita a seis el número de invitados en casa. Las bodas y bautizos deben contar con un máximo de 30 invitados y el uso de tapabocas, aun al aire libre, es obligatorio en todo el país so pena de una multa de hasta 1.000 euros (cerca de 900 dólares).

Y mientras todo esto pasa, el mundo pisa el acelerador para el desarrollo de intervenciones terapéuticas efectivas o de una vacuna que prevenga el contagio, algo que pasaría solo hasta el próximo año. Mientras, los gobiernos deben echar mano de lo que se sabe es efectivo: tapabocas, distancia y lavado de manos.

El Tiempo.

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