¿Cuál es la probabilidad de contagio de COVID-19 durante un vuelo?

Un estudio, publicado en JAMA, explica quién está potencialmente en riesgo de contraer COVID-19 en un avión si hay personas infecciosas a bordo, cómo la posición del asiento y el flujo de aire podrían desempeñar un papel.

Recientemente muchos países han anunciado la apertura de sus aeropuertos, Colombia fue uno de ellos. El Gobierno, en cabeza del Ministerio de Salud, le dio luz verde a los vuelos nacionales e internacionales, pese a que en el país la cifra de contagios ya supera los 582.000 casos. ¿Cuál es la probabilidad de contagio de COVID-19 durante un vuelo?

Según explicó Julián Fernández Niño, director de epidemiología y demografía del Gobierno, sí se cumplen las medidas de bioseguridad ya establecidas para el interior de los vuelos, la probabilidad de un viajero que se infecte de COVID-19 es menor al 1% de acuerdo al estudio de Arnold Barnett 2020.

De acuerdo a este estudio, un viajero que use tapabocas durante dos horas de vuelo en un avión lleno, excepto las sillas del medio, tiene una probabilidad de 0,00013% de contagiarse, es decir, una de cada 7.700 personas pueden contraer en este ambiente el virus. Añade que la posibilidad de que un contagiado, que se haya infectado en un vuelo, muera por el COVID-19 es aún menor.

Barnett, profesor de Estadística en la Sloan School of Management del Instituto de Tecnología de Massachusetts, trató de cuantificar las probabilidades de infectarse con el virus mientras estaba a bordo de un vuelo corto. Buscaba establecer los beneficios del asiento intermedio vacío. Se basó en vuelos de corta distancia en Estados Unidos, en los aviones con tres asientos a cada lado del pasillo.

El estadista supuso que todos los pasajeros usaban tapabocas y eran vuelos de dos horas. Explicó que para que una persona se contagie del virus, debe haber un paciente infectado y tiene que estar lo suficientemente cerca para que exista un riesgo de contagio o que lleve mal puesta la mascarilla. Aclara que esta cifra es para Estados Unidos, el país con más positivos, por eso, añade, la probabilidad puede ser menor es las regiones donde hay un reducido número de casos.

Otro estudio, publicado en The Journal of the American Medical Association (JAMA), explica quién está potencialmente en riesgo de contraer COVID-19 en un avión si hay personas infecciosas a bordo, y cómo la posición del asiento y el flujo de aire podrían desempeñar un papel. Para este estudio, los investigadores se centraron en un vuelo de una aerolínea comercial desde Tel Aviv (Israel) a Frankfurt (Alemania) del 9 de marzo.

Los investigadores del Instituto de Virología Médica de la Universidad Goethe en Francfort establecieron que de todos los pasajeros y tripulantes del vuelo, solo dos personas desarrollaron infecciones luego de volar con un grupo de turistas que habían tenido contacto con un gerente de hotel infectado y también estaban contagiados.

“Ambos pasajeros con probable transmisión a bordo estaban sentados dentro de dos filas de un caso índice”, indicó la investigación. Según señala el documento, la historia comienza siete días antes de que este avión, el Boeing 737-900, despegara. De los 102 pasajeros de esta ruta, 24 eran miembros del mismo grupo turístico, quienes habían tenido contacto con un gerente del hotel que dio positivo para COVID-19.

Antes de abordar el vuelo, a ninguno de ellos se les había practicado una prueba que comprobaran si tenían o no el virus. Solo hasta que llegaron a Alemania pasaron por una evaluación médica. Siete personas de ese grupo de turistas dieron positivo, cuatro de ellos habían presentado síntomas en el avión, dos aún no y uno permanecería completamente asintomático.

De los 78 pasajeros restantes que habían estado expuestos al grupo de turistas en el avión, dos dieron positivo. Un pasajero informó haber dado positivo a través de un hisopo de garganta o nariz tomado 4 días después del vuelo. Otra persona experimentó dolor de cabeza, dolores musculares y ronquera a partir de cinco días después del vuelo y se puso en cuarentena.

“Los dos casos probables de transmisión estaban sentados al otro lado del pasillo y dentro de dos filas de los casos índice. Tres de ellos, que eran sintomáticos, estaban sentados uno al lado del otro en el lado derecho del avión, solo una fila detrás de uno de los casos de transmisión. La segunda transmisión fue un pasajero sentado en el asiento de la ventana más alejada en el lado izquierdo”, señala el estudio.

La situación del segundo caso revela cómo el flujo de aire puede influir en el contagio. Según los expertos, el flujo de aire en la cabina desde el techo al piso y desde el frente hacia la parte trasera puede haber estado asociado con una tasa de transmisión reducida. Para virus anteriores, como el SARS y la influenza, ya se ha establecido que la transmisión se extiende más allá del perímetro de dos metros.

Quizás el nivel de riesgo aparentemente bajo en los aviones se debe a que el aire en las cabinas de los aviones modernos se reemplaza con aire fresco cada dos o tres minutos. Además, la mayoría de los aviones están equipados con filtros de aire diseñados para atrapar el 99,99% de las partículas. “Se podría especular que la tasa podría haberse reducido aún más si los pasajeros hubieran usado máscaras (…) Ninguno de los casos índice llevaba máscaras.”, aseguraron los investigadores.

Hasta la fecha, el único caso que se conoce de un gran número de contagios en un avión es un vuelo desde Reino Unido a Vietnam, que despegó el 2 de marzo. Una persona, al parecer, contagio del virus a otros 14 pasajeros, así como a un miembro de la tripulación. Sin embargo, para esa época las aerolíneas no habían establecido un protocolo de bioseguridad.

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