¡Como el Perro y el Gato! Gustavo Petro y Sergio Fajardo

En el afán por llegar a la Presidencia se viven carreras que parecen competencias de 100 metros planos, otras que parecen peleas entre perros y gatos. La carrera por la Presidencia del 2022 se ve como una de recorrido largo, en la que Gustavo Petro y Sergio Fajardo ya son protagonistas. Ambos están dando luces, donde le ponen calentura al ambiente en cada trino y en cada entrevista que les hacen.

Este par, de cierta forma al declararse el uno al otro como contendores, se benefician por la viralidad mediática y la atención de carácter público que se forja en los medios de comunicación y en las redes, y también crean una posición que desgastará a otros competidores. Aunque parezca prematuro, es difícil que otros alcancen un protagonismo parecido al que tienen hoy Gustavo Petro y Sergio Fajardo.

Pero fue Petro quien comenzó a lanzar los ataques, lo que genera ciertas preguntas como: ¿Será que piensa que le conviene más tener a Fajardo de rival, en lugar de algún otro político con camiseta verde y amarilla? Si es así, puede llevarse una sorpresa. Fajardo es un candidato fuerte. Conserva su carisma y aprobación popular y no genera temores de cambios radicales en la economía.

Con respecto a la crítica de la tibieza, Sergio Fajardo tiene ahora mayor margen para armar una agenda programática más asertiva y más consistente que la de 2018. El contexto político y electoral cambió de manera muy rápida. Por cuenta de la desaprobación del gobierno del presidente Iván Duque, Sergio Fajardo no se verá obligado a transitar por el carril derecho y luego por el izquierdo, cayendo en riesgo de tropezar. Así le será más fácil su avance en conquistar la izquierda.

La desaprobación del actual gobierno (cerca del 70 por ciento) está llevando al electorado, antes persuadido por la derecha, hacia el centro. Está pasando como en el viejo refrán: la montaña vendrá a Mahoma.

La disputa se dará en cancha de la izquierda, aunque la deteriorada derecha intentará una y otra vez salir de la impopularidad del gobierno y hacer del presidente Duque su fortaleza. No le será fácil. La gente se ve por fin cansada de las repetidas dosis del populismo de derecha.

Petro y Fajardo calentaron el ambiente desde muy temprano. El tira que jala está a primera hora del día, todos los días. Un tuitazo de Petro, dos de Fajardo, una entrevista de Fajardo, dos de Petro, y así, como el perro y el gato, están dándole color a la disputa por la Presidencia.

Fajardo puede ganar el pulso si le da solidez a su agenda económica y política. Los objetivos de mejorar la educación, la salud, de reducir la pobreza y la desigualdad, serán la clave para forjar una política bien estructurada y sostenible.

En mi opinión, frente al tema de la paz y el desarrollo rural, en ambos contendores no puede haber titubeos: ¡Financiación y ejecución de los programas de desarrollo y enfoque territorial!

También creo que el deterioro de la derecha en el gobierno actual le conviene más al centro que a la izquierda tradicional. ¿Aprovechará Fajardo esa oportunidad con una agenda verdaderamente progresista?

Cabe anotar que el presidente Duque dijo que Fajardo “está en una campaña prematura”, en respuesta al comentario de Fajardo sobre el Gobierno Nacional: “No está inspirando a nadie y está haciendo camino a la intrascendencia”. La campaña no es prematura. Ya arrancó. El gatillo de la pistola de partida lo apretó el presidente Duque con la desaprobación popular de su propio gobierno.

Javier Araújo Morelos
Asociación de Periodistas Independientes de Colombia.

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