El campo es mi esperanza

Pese a soportar una matanza en su entorno en1988, un tío y dos primos, en el sector del Tomate, alto Sinú, Esmeralda González Bechara cree en el campo y hoy, aunque ya no está en la tierra que la vio nacer, mudó sus sueños a una tierra sucreña.

Sostiene esta emprendedora mujer “Mi mamá aún conserva tierra en Popayán (Córdoba), pero lo que yo viví como niña me dejó resistencia porque uno ve el dolor de los padres, de los tíos, del resto de mis primos y eso nunca se borra. Sucre me abrió las puertas hace catorce años para adquirir una tierra en San Benito Abad”.

Sus esfuerzos no se detuvieron y entonces cogió el camino del cultivo sustento de ella y su familia: el marañón. A la finca que llegaron “vimos las cualidades que tenía la tierra para sembrar marañón y empezamos a transformarlo”.

Para Esmeralda fue motivo de sorpresa ver los resultados que empezó a tener con el marañón. “Como vengo de Córdoba con la idea de que lo que produce es la ganadería y el maíz, empecé a sembrar el marañón en los linderos. Luego nos hemos dado cuenta de que el marañón es mejor que la ganadería y que el maíz, deja mucho más”.

Lo que parecía ser algo muy rentable lo confirmaron con la experiencia de un trabajador de la finca que, según Esmeralda, se curó de la diabetes. “Tenía azúcar en 400 y este hombre se levantó a comer marañón durante tres meses de seguido y fue curado de su diabetes. Se sigue manteniendo solo con los vinagres orgánicos del marañón”.

Después de catorce años de expereincia y de haber viajado a Israel y a Brasil para especializarse, hoy Esmeralda ha expandido el emprendimiento con el que soñó en el inicio y ha transformando la materia prima convirtiéndola en leche de almendras de marañón, jarabe, jalea y vinagre de marañón, entre otros.

Recientemente fue beneficiaria del Fondo Emprender del SENA y con el respaldo económico que recibió va a sembrar marañón en las 250 hectáreas que tiene su finca, en la cual hasta ahora solo tiene sembradas 22.
Esmeralda que es considerada una verdadera emprendedora cordobesa residente en el departamento de Sucre, hace poco firmó contrato con tres familias restituidas que en su momento también fueron desplazadas de la violencia y que hoy destinarán sus fincas a sembrar marañón. Esto como parte de la estrategia “Agricultura por contrato” que tiene en marcha el gobierno nacional.

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