Nueve muertos y 400 desaparecidos deja hasta ahora rompimiento de dique en Brasil

Horas después de esta nueva tragedia en el estado de Minas Gerais (Brasil), reina el desconcierto y las informaciones contradictorias. Nadie sabe muy bien la magnitud de esta catástrofe que, por el momento, deja nueve muertos.

Con rabia, desesperación y esperanza, decenas de personas se agolpan este sábado a las puertas del centro de operaciones de Brumadinho, en Brasil, en busca de respuestas tras la rotura de una represa minera que ha dejado nueve muertos, cerca de 400 desaparecidos y un mar de lodo, según informó Vale, la empresa minera responsable.

Los familiares de las víctimas llegan a las puertas de esta sala de comando -que en realidad es una facultad universitaria-, para saber si su hijo, su padre o sus amigos están o no en la lista de los desaparecidos que ha elaborado hasta el momento Defensa Civil.

Han montado una vigilia improvisada donde se abrazan, lloran, guardan silencio y, en algunas ocasiones, comparten su experiencia con otros afectados, pero donde sobre todo planean muchos interrogantes para los que aún no hay respuestas.

Y es que lo que sorprende es que el dique minero tenía 86 metros de altura, una capacidad de contención de 12 millones de metros cúbicos y había sido considerado seguro por dos inspecciones recientes, según datos de Vale.

Del total de desaparecidos, 258 eran trabajadores de Vale, el gigante minero brasileño dueño de la represa que cedió el viernes y derramó un millón de metros cúbicos de agua y residuos de mineral de hierro, y los 87 restantes, empleados tercerizados, según informaron a Efe fuentes de la corporación, aunque las cifras que barajan difieren de las que presentan los bomberos y la propia compañía.

En esa lista aparece el hijo de Paulo Anizeto, de 51 años, quien se ha recorrido los principales hospitales de la región en una búsqueda desesperada por encontrarlo, pero, hasta hoy, no hay noticias.

“Me mandó un mensaje por WhatsApp sobre el mediodía de ayer y después nunca más tuve contacto con él”, relata a Efe, mientras enseña las últimas palabras que le mandó su hijo.

“Estuve allí, vi la destrucción, vi dónde estaban, la parte del restaurante, pero infelizmente en esa parte son 20 metros de lama de altura”, asegura.

La ola de barro y residuos minerales sepultó las instalaciones de Vale y varias viviendas en zonas rurales próximas al complejo.

Nayara Cristina Dias, de 27 años, habló con una brigadista voluntaria para obtener alguna información sobre el paradero de su marido. Le acompañaban su suegra y su cuñado.

“Tenemos que esperar y tener esperanza”, señala a Efe y añade que “jamás podría haber imaginado algo así” después de lo que ocurrió hace tres años y dos meses cerca del municipio de Mariana, también en Minas Gerais.

En 2015, otros dos diques de contención de la empresa Samarco, que controlan Vale y BHP Billiton, se rompieron provocando la mayor catástrofe medioambiental de Brasil.

Entonces la ola de siete millones de metros cúbicos de residuos minerales, mezclada con otros 55 millones de metros cúbicos de agua provocó 19 muertos y borró del mapa algunas localidades de la zona.

Desde ese 5 de noviembre de 2015, ningún responsable ha pisado la cárcel y muchas de las víctimas aún están a la espera de ser resarcidas.

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