Profe, presente, dijo el celular

Por: Zenumbio López Doria

En la mañana, escuché un rumor sobre la prohibición del uso del celular en las aulas de clase, que cursa en el congreso con ponencia de Rodrigo Rojas. Entonces me dirigí a los docentes y coordinadores interrogándolos sobre inconvenientes que hubiesen tenido con algún estudiante al respecto. Todos dieron un parte de normalidad y el de química me contó la gran utilidad, que en su experiencia, ha tenido al celular de una de las estudiantes en el aula, buscando información para todos.

Ayuda a la discusión precisar algunas cosas sobre el contexto educativo en las instituciones oficiales: Pocos computadores están habilitados en las salas de informática, los demás yacen en el almacén de inútiles, agregamos que de cuarenta de nuestros estudiantes, a lo sumo cinco tendrán celulares cuya configuración podría conectarse a internet y si eso se da la conectividad oficial en la mayoría de las instituciones educativas es nula. Ahora piensen en lo mismo para la educación privada, estrato alto. Ah, pensé, el problema y la legislación es para estas últimas instituciones pero, ellos están teniendo mejores resultados en términos de pruebas externas, la cosa tampoco es por ahí me dije.

Al mismo tiempo de mis cavilaciones un maestro llamado Juan Camilo Chávez es escogido como Titán Caracol en Educación, por su lucha por el uso seguro y responsable de las redes sociales, se propone un proyecto de Ley para sacar el celular del aula. Error craso desde donde se mire. Ósea, otra vez me fui al aposento de la reflexión, la justificación no está en la inseguridad porque ya hay experiencias del uso responsable, provechoso y autónomo de los celulares en la escuela. Esgrime el ponente que de la ley que es para garantizar entornos de aprendizaje más seguros.

Risible, porque es seguridad para el padre el poder comunicarse con su hijo esté donde esté
Escribo estas notas ventilando la posibilidad que lleguen a los ilustres legisladores del país, antes de aprobar una aberración legal. El celular es un instrumento con gran potencial pedagógico como para cerrarle las puertas de la escuela.

Hay que esgrimir en un primer momento lo que promulga la Ley general de Educación, ley 115 de 1994, articulo 15, que sobre los Fines de la educación colombiana entre otros estipula los siguientes: El acceso al conocimiento, la ciencia, la técnica y demás bienes y valores de la cultura, el fomento de la investigación y el estímulo a la creación artística en sus diferentes manifestaciones; la promoción en la persona y en la sociedad de la capacidad para crear, investigar, adoptar la tecnología que se requiere en los procesos de desarrollo del país y le permita al educando ingresar al sector productivo y el pleno desarrollo de la personalidad sin más limitaciones que las que le imponen los derechos de los demás y el orden jurídico, dentro de un proceso de formación integral, física, psíquica, intelectual, moral, espiritual, social, afectiva, ética, cívica y demás valores humanos. Agregamos que la ley también plantea como objetivos generales de la educación básica. Son objetivos generales de la educación básica: a) Propiciar una formación general mediante el acceso, de manera crítica y creativa, al conocimiento científico, tecnológico, artístico y humanístico y de sus relaciones con la vida social y con la naturaleza, de manera tal que prepare al educando para los niveles superiores del proceso educativo y para su vinculación con la sociedad y el trabajo; b) Desarrollar las habilidades comunicativas para leer, comprender, escribir, escuchar, hablar y expresarse correctamente; y la adquisición de habilidades para desempeñarse con autonomía en la sociedad.

Ahora subrayemos solo algunos puntos que pondrán la propuesta en veremos.

Primero la adquisición de habilidades para desempeñarse con autonomía y para esto hay que educar en la responsabilidad y en el respeto a niños, niñas y adolescentes, en el autocuidado, de tal forma que comprendan que los aparatos tecnológicos deben usarse bajo el criterio que no producir inconvenientes ni para el usuario ni para sus congéneres, que son muchos los beneficios que instrumentos como el celular nos brindan.

Hay más argumentos amigos para defender la silla incomoda del celular en la escuela, pero dejemos que los ilustres congresistas que se dediquen a defender el aumento del presupuesto general de educación y podamos inundar las aulas de mas tecnología y podríamos tener la escuela en el celular.

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