Asesinato en el Ceibal, Mujer murió entre licor, drogas y sexo

Mientras Alberto Jair Daniels Esquivel está en la cárcel de Montería y Lina Correa Cantero reposa en el Cementerio del Municipio de Los Córdobas, las autoridades tratan de aclarar que fue lo que pasó la noche del domingo 8 de octubre en el sector de El Ceibal de Mocaría, en el norte de Montería.

Periodistas de RíoNoticias.com y Chicanoticias.com realizaron una investigación para reconstruir el día, tanto de la victima como del presunto victimario, y encontraron que el asesinato de Lina Correa Cantero ocurrió al final de una tarde de licor, droga y sexo.

Lina Correa Cantero, madre soltera de 21 años edad, natural del municipio de Los Córdobas pero residente en el sector El Papayal de Mocarí salió al medio día del domingo de su casa a trabajar como mesera en un bar del centro de Montería.

Jair Daniels Esquivel, conductor de bus, tenía el domingo libre y decidió salir a tomarse unos tragos en los bares que frecuentaba y en donde lo identifican como “periquero” o sea, consumidor de drogas, pero además “ronero” tomador de licor y “putero” amante de mujeres dedicadas al trabajo sexual.

Aunque nadie confirma que Lina Correa fuera trabajadora sexual, si hay testigos que aseguran que luego de atender al cliente que estaba gastando ron y cerveza se le vio sentada a su lado y dialogando muy cariñosamente en el sitio de trabajo.

Testigos aseguran que Alberto Jair Daniels Esquivel se llevó a Lina Correa del lugar de trabajo como a las dos de la tarde. Todo indica que debieron haber ido a algún lugar a almorzar porque nuevamente los vuelven a ver como a las cuatro de las tardes, cuando llegan al apartamento donde vivía Alberto en e sector El Ceibal de Mocarí.

“El estaba medio borracho, se bajaron de un taxi amarillo, él abrió su pieza y ella salió hacia una SAI que está a una cuadra. Allí realizó una llamada y se quedó tomándose una gaseosa, al rato apareció un joven en una moto, la recogió y llegó con ella al apartamento del señor Alberto”, contó un habitante de El Ceibal que pidió no revelar su nombre.

Los vecinos del sector aseguran que escucharon música y risas en la pieza en la que la mujer compartía con los dos hombres, Alberto Jair y el desconocido de la moto que al parecer fue llamado por Lina Correa.

Falta un pedazo de la historia

Hasta el momento nadie, ni el propio Alberto Daniels, han dicho quien es el hombre de la moto y mucho menos donde se encontraba en el momento en que fue asesinada Lina Correa Cantero.

Tampoco se ha logrado establecer el porqué si Alberto Daniels Esquivel, compartía en una pieza externa a la casa, el cuerpo semidesnudo de Lina Correa es encontrado con una cortada en la garganta y varias heridas en sus piernas, tirado en la cama doble de la alcoba principal de la casa grande que estaba cerrada con llave, porque sus propietarios estaban de paseo.

Cabe indicar que en el momento en el que el dueño de la casa, que también es conductor de bus, amigo de Alberto Jair, retiene a su compañero de trabajo y le reclama por lo que acaba de encontrar su cama matrimonial, el presunto asesino comienza a gritar que él no había hecho eso.

Junto al cuerpo sin vida de Lina Correa fueron encontrados cigarrillos, unas pastillas de Viagra y bolsitas con dosis personal de alucinógenos, por lo que los investigadores deducen que en el lugar se consumió droga.

La investigación se dirige ahora a establecer quien tuvo relación sexual con la joven asesinada, de quien son las huellas encontradas en los vidrios con los que hirieron mortalmente a Lina Correa, quien es la persona que llamó Lina y que llegó al lugar en una motocicleta, dónde estaba esa persona en el momento del asesinato.

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