Hacienda Currayao: Familia Garcés comenzó a sentir la justicia por falsa reclamación de tierras

Con la aceptación de cargos, por parte de Julia Garcés de Doria, uno de los miembros de la familia Garcés que integran lo que la Fiscalía identificó como el Cartel de falsos reclamadores de las tierras de la Hacienda Currayao, comenzó el final de un lió jurídico que lleva más de tres años.

En la última audiencia publica sobre este caso, que se realizó 20 y 21 de septiembre en el Palacio de Justicia de Montería, Julia Garcés se paró y le dijo al Juez que aceptaba todos los cargos que le imputaba la fiscalía y se declaraba en disposición de colaborar con la justicia para recibir una rebaja en la pena que se le impondrá por firmar la falsa reclamación.

Chic anoticias conoció que la estrategia del abogado defensor de Julia Garcés fue que se declara culpable ante el cúmulo de pruebas que tiene la Fiscalía General de la Nación y que de seguro va a terminar en la condena de todo los Garcés que presentaron demanda ante la oficina de Restitución de Tierras para quitarle la Hacienda Currayao a la Familia Ganem Bechara.

Con la aceptación de los cargos, Julia Garcés se hace merecedora a un cincuenta por ciento en la rebaja de la pena, que podría quedar en dos años de prisión, que al final se puede convertir en ex excarcelabre , por lo que Garcés de Doria no pisaría la penitenciaría.

El Juez tiene la última palabra

Al termino de los dos días de audiencia pública, el pasado viernes en la noche, los demás miembros de la Familia Garcés no aceptaron los cargos que les imputó la Fiscalía y quedaron a la espera de que este martes 25 de septiembre, cuando se reanude la audiencia, el juez anuncie las decisiones.

La Fiscalía le pidió al Juez del caso Medida de aseguramiento intramural (en la cárcel) para Luis Carlos Garcés, a quien consideran el cerebro de la falsa reclamación, y de igual manera solicito medica de aseguramiento extra mural (casa por cárcel) para el resto de los imputados.

Te recordamos la historia

La Fiscalía le imputó a Renso Garcés Vergara, Luis Carlos Garcés Alemán, Isabel Garcés de Lombana, Miguel Garcés Barrera, Rosendo Fernel Garcés Sáenz, Marta Garcés de Solano, Julia Garcés de Doria, Ena Garcés Bedoya, Miguel Garcés Pereira y Rosa Garcés de Galindo, los delitos de fraude procesal y falsos testimonios.

El lío jurídico que enfrenta a los herederos de dos grandes finqueros-ganaderos y quizás los hombres más ricos de Córdoba, en las décadas de los 70 y 90, tiene su origen en la disputa de las tierras de la famosa Hacienda Currayao, ubicada entre el Río Sinú y la ciénaga de Betancí, abastecedora del ganado más gordo que se comercializaba antes en la región.

Así operó el Cartel de Falsos reclamadores

Los herederos de don Rosendo Garcés, quien era el dueño de la famosa Hacienda Currayao, en forma unida, se acercaron a la Oficina de Restitución de Tierras en Montería y durante varios días contaron historias con las que se hicieron pasar como victimas de despojo y desplazamiento forzado por parte de la familia Ganem Bechara, actuales propietarios de las tierras.

En concreto, lo que los herederos de Don Rosendo Garcés le hicieron creer a la Oficina de Restitución de Tierras fue que la familia Ganem Bechara les quitó las tierras o los hizo mal vender con el apoyo de grupos al margen de la Ley.

Todo fue un cuento con falsos testimonios

La demanda de restitución de tierras provocó la angustia de la familia Gánem Bechara, sobre todo porque los antecedentes indicaban que la recién creada Oficina de Restitución de Tierras, le daba toda la credibilidad a los denunciantes y eran cosas de seis meses a un año, para que en un proceso express, les quitaran la más de dos mil hectáreas de tierra de la Hacienda Currayao que compraron legalmente a sus antiguos propietarios.

Una fuente cercana a la familia Gánem Bechara le comentó a Chicanoticias que el orden que lleva esa familia en todos sus negocios fue pieza clave para desvirtuar las acusaciones que le hicieron los herederos de don Rosendo Garcés.

Los Gánem Bechara conservan intactas las copias de los cheques con los que pagaron las tierras a los herederos de Rosendo Garcés. También tiene en su poder varios “papelitos” a manera de vales, firmados por los antiguos dueños de la Hacienda Currayao y en los que se leen las solicitudes de ciertas cantidades de dinero “como abono al pago total de la tierra”.

Pero quizás lo que más ayudó para que la Oficina de Restitución de Tierras decidiera que la hacienda Currayao, ubicada a un lado de la vía Montería-Tierralta, no era objeto de restitución por despojo o desplazamiento, fueron los más de cincuenta testimonios de vecinos históricos de la región, que consiguió el abogado Jaime Lombana, defensor de los hermanos Ganem Bechara en el proceso.

Fueron los testimonios, los que lograron demostrar que los miembros de la familia Ganem Bechara no se valieron de los grupos al margen de la ley para obligar a los herederos de Rosendo Garcés a vender las tierras.

Se demostró que por el contrario, algunos miembros de la familia Gánem Bechara fueron víctimas de esos grupos armados, ya que incluso fueron secuestrados durante la década de los 80s y principio de los 90s.

Entre los testigos aportados por el abogado Lombana para demostrar que los testimonios de los herederos de Rosendo Garcés eran falsos, se encuentran los de miembros de la misma familia Garcés que aseguran que sus parientes vendieron las tierras a la familia Ganem Bechara sin presión alguna y que por lo tanto, nunca fueron desplazados.

Se aportaron pruebas como las de que uno de los denunciantes, más exactamente Luis Carlos Garcés, le vendió parte de Currayao a la familia Ganem Bechara y con la plata de la venta compró la finca La Isabela que queda enfrente de Currayao, solamente cruzando la carretera, lo cual desvirtúa el desplazamiento forzado que habían denunciado.

Igual situación ocurre con Ena Garcés, otra de las denunciantes, que con parte de la plata que le entregó la familia Ganem Bechara, por la compra de su tierra heredada, compró unas parcelas cerca a Currayao, resaltando que siempre permaneció en la zona y nunca fue desplazada.

La decisión que tomó la Oficina de Restitución de Tierras, de no quitarle la hacienda Currayao a la familia Gánem Bechara, para devolvérsela a los reclamantes, los herederos de Rosendo Garcés, es un hecho histórico que pone precedentes en el país, en donde hay muchas demandas contra falsos reclamantes,que en algún momento vendieron a gusto sus propiedades en territorios de dominio guerrillero o paramilitar y hoy están reclamando lo que no les pertenece, constituyendo así lo que se conoce como el Cartel de los falsos reclamantes.

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