En acto de racismo golpean brutalmente a colombiana en Portugal

La familia de la víctima denunció que la bajaron de un bus de servicio público porque, por su raza, no podía subirse primero que los demás ciudadanos.

Una joven colombiana, radicada en Portugal, denunció que fue víctima de discriminación racial y que también recibió una golpiza en la ciudad de Oporto.

Se trata Nicol Valentina Jiménez Quinayas, de 21 años de edad y cuya familia es de ascendencia caleña.

La madre de la joven, Angela Patricia Quinayas, denunció que los hechos ocurrieron en la madrugada del domingo 24 de junio, en una parada del servicio de transporte público que presta la empresa STCP.

La joven disfrutaba de las tradicionales fiestas de San Juan, que cada año se realizan en Oporto. Acordó con unas amigas de encontrarse para abordar el bus que la llevaría a casa.

“Las chicas estaban en la parte de delante de la fila. Mi hija las alcanzó ahí, pero la otra gente que hacía fila se molestó y le pidió que se saliera. Ella pidió perdón, y le preguntó a una señora si podía seguir adelante en la fila y ella le dijo que sí”, dijo Quinayas.

Una vez se abrieron las puertas del bus, Nicol Valentina se subió con sus amigas. Sin embargo, la madre de la joven denunció a Blu Radio que un hombre que hace parte de la seguridad privada contratada por la empresa de transporte la bajó de forma violenta.

“Este señor no le pidió ni papeles. Simplemente la haló por el brazo y le dijo “Negra, tu aquí no entras, no vas al frente de nadie. Tú en este bus no vas, tú vas en el de tu tierra, negra de mierda”. Después, le dio dos puños en la cara, la tumbó al piso, y le dio una patada en la cara”, denunció la mujer.

La joven resultó con lesiones en el rostro y sus brazos. Algunas personas grabaron apartes de la agresión.

Angela Patricia Quinayas denunció que desde hace tres años su hija ha sufrido discriminación racial en ese país. La última vez debieron abandonar el apartamento en el que vivían por amenazas que recibió la joven por parte de algunos vecinos.
“Hemos guardado silencio por miedo, pero esto que ocurrió nos motiva a decir no más. Es lamentable que en pleno Siglo XXI tengamos que escuchar cosas repugnantes. Estoy muy triste, ese hombre me pudo dejar sin mi hija. Nadie debería recibir un trato de ese tipo, el color y la nacionalidad no nos define”, aseguró.

La ciudadana caleña, quien vive desde hace 18 años en Portugal, aseguró que ya presentó una denuncia ante las autoridades de ese país por este caso.

Sin embargo, pidió ayuda al Gobierno colombiano para que le brinden protección y asesoría ante los reiterados ataques que ha sufrido su familia por ser afrodescendiente.

 

Tomado de Blu radio

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